Últimos días en el pueblo. No es que nunca haya salido antes de aquí, pero este viaje no es para volver en dos semanas, en este viaje pasarán muchas más cosas.
Mi madre anda como loca estresándonos a todos. Cocinando a todas horas como si esto fuese un restaurante para mandarme "tápers". Gritando a todos que no va a darle tiempo a lavar las toallas dos veces. Pero ella es así, y la quiero igual. De hecho, estos días le he dicho que es una "fatigas" y me ha dado la razón. Cosas de familia.
En estos momentos, a día y medio de irme, hay dos maletas en mi habitación llenas de ropa que no hacen más que estresar a mi madre porque no se puede pasar la fregona bien.(Cosas de madre).
Mi cajón de las rebecas y el de los "fulardes"(tengo el copyright de la palabra) están vacíos. Ya tengo mis mil tarritos de pintura de uñas guardados y mis libros más especiales guardados en una caja junto con algunos CDs y un par de diccionarios.
Vamos, que en mi cuarto quedan en su sitio solo un par de vestidos, camisas y todos mis zapatos. No, no puedo meter los zapatos, si no ¿qué me pondría en los pies? y más ahora que tengo las suelas de mis sandalias abiertas en canal porque he tropezado hoy con una losa mal puesta. Soy un poco torpe, suelo ir tropezando y resbalándome continuamente;todo seguido de un barullo de risas y sonrrojeces por mi parte.("Sonrrojeces" también la tengo registrada)
Pero algunas cosas se quedan aquí.
Desde mi cuadro, Freddie Mercury me mira con tristeza porque sabe que me voy y quiere venirse conmigo, pero no cabe en mi nueva habitación. Mi tablón de fotos y recortes varios se queda aquí también y será sustituido allí por uno algo más pequeño. Y también se queda aquí Pcito, que para quienes no lo conocéis es mi ordenador viejuno, que aunque da más problemas que alegrías me da pena deshacerme de él.
Pero bueno, ahora toca empezar de 0. En mi nueva habitación de colcha roja y con una ventana que da a pleno Triana. Mis maletas, aparte de de ropa, van llenas de ilusiones y mis cámaras están dispuestas a traeros recuerdos, al igual que mis dedos, de escribiroslos.
Suerte!
ResponderEliminar